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El Gobierno de Trump eliminará los estándares de consumo y de emisiones del automóvil

La decisión de la Administración del presidente estadounidense, Donald Trump, de reducir los estándares de consumo y emisiones contaminantes de los automóviles amenaza con eliminar los logros alcanzados por su predecesor, Barack Obama.

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EFE/Justin Lane

El administrador de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA), Scott Pruitt, anunció a principios de abril que tras revisar las normas de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) para automóviles “las normas actuales no son adecuadas y deben modificarse”.

La decisión de Pruitt se refiere a las normas de emisiones para los vehículos de los años 2022-2025 establecidas, tras arduas negociaciones con el sector, por la anterior administración del ya expresidente Barack Obama.

En 2012, tras dos años de trabajos, el Gobierno Obama anunció un acuerdo por el que los autos y camionetas ligeras duplicarían la media de eficiencia de combustible (lo que supone un menor consumo y reducción de emisiones) con respecto a la existente en el momento.

El acuerdo, que establecía que a partir de 2025 los vehículos que se venden en Estados Unidos emitirían de media 163 gramos de gases con efecto invernadero por milla recorrida, fue considerado una victoria para los consumidores, por los ahorros que suponía en combustible y las ventajas medioambientales.

Las normas de la era Obama habrían evitado la emisión de 570 millones de toneladas de gases con efecto invernadero para 2030, el equivalente a la eliminación de las emisiones en un año de 140 plantas de carbón.

Según los cálculos de la EPA, los estándares que Pruitt y Trump quieren eliminar también habrían ahorrado a los consumidores 1,7 billones de dólares en gasolina.

Nuevos estándares de combustible y emisiones

Pero los nuevos estándares de combustible y emisiones nunca fueron del gusto de los principales fabricantes de automóviles porque les obligaba a realizar fuertes inversiones en mejoras tecnológicas.

Imagen de archivo del presidente estadounidense, Donald Trump (2i), con la directora ejecutiva de General Motors, Mary Barra (i) y el director ejecutivo de Fiat Chrysler Automobiles, Sergio Marchionne (2d). EFE/Shawn Thew
Imagen de archivo del presidente estadounidense, Donald Trump (2i), con la directora ejecutiva de General Motors, Mary Barra (i) y el director ejecutivo de Fiat Chrysler Automobiles, Sergio Marchionne (2d). EFE/Shawn Thew

A las pocas semanas de la llegada de Donald Trump a la Presidencia, los ejecutivos de casi una veintena de fabricantes se reunieron con el nuevo ocupante de la Casa Blanca y le pidieron que cancelase las medidas adoptadas por su predecesor.

Tras la reunión con la Alianza de Fabricantes de Automóviles de Estados Unidos (AMA), Trump decidió colocar al frente de la EPA a Pruitt para devolver la agencia medioambiental “su misión esencial” de mantener el “aire y agua limpia y segura”.

Antes de llegar a la dirección de la EPA, Pruitt se distinguió como fiscal general de Oklahoma por sus críticas a la agencia medioambiental y en favor de los “que más contaminan”, según denunciaron organizaciones como la Unión de Científicos Preocupados.

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Control de emisiones en el laboratorio de Insia. Foto (archivo) EFE

Los peores temores de las organizaciones medioambientales se materializaron el 2 de abril cuando Pruitt declaró que “la determinación del Gobierno de Obama fue equivocada” por lo que decidió eliminar los objetivos acordados en 2012.

Pruitt se refería a la evaluación que la administración Obama realizó en enero de 2017, poco antes de que Trump entrase en la Casa Blanca, para determinar que las nuevas normas de emisiones eran apropiadas y que no eran demasiado estrictas.

“La EPA en el Gobierno de Obama cortó prematuramente el proceso de evaluación en medio del periodo por motivos políticos, aplicó supuestos sobre las normas que no se atenían a la realidad, y establecieron las normas excesivamente altas”, añadió Pruitt.

Tesla, uno de los perjudicados por el cambio en la normativa de emisiones del Gobierno Trump

Además de los consumidores, uno de los grandes perdedores de la eliminación de los estándares acordados durante la era de Obama será el fabricante de vehículos eléctricos de lujo Tesla.

Las compañías automovilísticas que están por debajo de las emisiones establecidas pueden vender créditos medioambientales a las compañías que no cumplen las normas.

Según Tesla, que sólo produce vehículos eléctricos con cero emisiones, en 2017 vendió créditos por valor de 360,3 millones de dólares. En 2016 la cifra fue de 302,3 millones y en 2015, 168,7 millones de dólares.

La eliminación de las normas sobre consumo y emisiones acordadas por la administración Obama eliminará una importante fuente de ingresos para Tesla al mismo tiempo que permitirá que las compañías menos eficientes, como General Motors (GM) o el grupo Fiat Chrysler (FCA), salgan beneficiadas.

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